Actualmente este nuevo género es en el que todos quieren participar, desde los actores más prestigiosos hasta las grandes corporaciones.
Al principios fue llamado “películas de clase B”, por ser realizadas con muy bajo presupuesto, rodajes muy breves, actores prácticamente desconocidos, con una duración de 80 y 90 minutos y temáticas nuevas y controversiales. Este nuevo tipo de cine posibilito la experimentación, el riesgo, la osadía, la referencia a temas tabú y el poder filmar sin caer dentro de los rígidos esquemas de los estudios. El cine independiente se ha caracterizado por abordar una serie de temas que al contrario del mainstream no tuvo en cuenta la homosexualidad, las drogas, la prostitución, la mentira del sueño americano, la decadencia de la familia, la pobreza, la marginalidad, etc. En cuanto a la estética posee diversas ideas y formatos. Desde el blanco y negro, fotografías sucias, comics, colores brillantes…
Algunos de los realizadores que se destacaron en este tipo de films son Joseph H. Lewis, Edgar Ulmer, Jacques Tourner, Samuel Fuller, Orson Welles, John Cassavetes, entre otros.
Karen Schwartzmann del Independent Feature Project, explica “el cine independiente permanece como idea más crítica o experimental o que representa sectores sociales ausentes de la producción estandar”. O como sostiene Johnatan Rosenbaum, director, “un cineasta independiente es alguien que tiene el control final sobre su trabajo”.
El caso Argentino
El puntapié inicial lo da Martín Rejtman, escritor y cineasta, con su primer largometraje, Rapado (1991). Pero también lo da el crecimiento sostenido que se da en el número no sólo de los alumnos, sino de las escuelas de cine en Argentina. Los cortometrajes florecen de modo imparable y las vertientes temáticas se diversifican, surgiendo dos importantes corrientes: el costumbrismo social, austero y realista, generalmente en blanco y negro; y un cine más ligado a indagar en cuestiones de identidad y género (gender), personal e intimista.
Los primeros en llegar al largometraje son Caetano y Stagnaro con el inmenso y artesanal éxito de Pizza, birra, faso (1997), que marca una nueva etapa en el cine nacional y Daniel Burman con su ópera prima Un crisantemo estalla en Cincoesquinas (1997),
El verdadero “Cine Independiente Argentino” atraviesa actualmente serias dificultades, dado que la crisis económica complica en gran manera la obtención de apoyo financiero. Ante esta situación, a partir del año 2008, jóvenes cineastas y artistas relacionados con el cine, decidieron emprender el dificultoso camino de producir sus obras por cuenta propia, de manera cooperativa, con el aporte de recursos materiales y humanos de particulares o productoras independientes, pero con el objetivo de que este “nuevo cine independiente” tenga la posibilidad de ser difundido, no solo en festivales, sino al público masivo.
Algunos nombres importantes a la hora de hablar de Cine Independiente Argentino, Pablo César, Mariano Galperín, Eduardo Capilla, Eloisa Solaas, Lucrecia Martel, Violeta Uman, Albertina Carri, Cugliandolo, Verónica chen, Fabio Sánchez
Calificar a un film como "independiente" se ha transformado en una estrategia de mercado como el "star system". El Festival de Sundance, los temas comprometidos, las super estrellas que renuncian a sus millonarios cachets para participar de la última película de moda, se han transformado en una marca registrada, transformando al cine independiente en un nuevo "género".
Ramos Sheffield, Luciana - Comisión 7
Facultad de Periodismo y Comunicación Social
UNLP
martes, 16 de marzo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Buenaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarMuy bien escrita la nota. Felicitaciones!
ResponderEliminarkiiiiiiiiiii
ResponderEliminar